La pandemia provocada por el Covid-19 ha producido una caída estrepi­tosa de la economía mun­dial.

La industria publicitaria no escapa a esta tragedia.

Las grandes agencias de publicidad en el mundo se han tambaleado con esta terrible crisis que ha frena­do el comercio mundial.

En nuestro país, según he sabido, muchas agen­cias grandes han visto re­ducir su facturación en más de un 80%.

Este es un descenso irresistible para estructu­ras con gastos gigantes.

También he visto a gran­des agencias procurando captar clientes pequeños para hacer volumen y esa estrategia es un reflejo de la precariedad económica del momento.

Muchas agencias ce­rraron sus operaciones en marzo y ahora están re­abriendo, pero arrastran­do unos gastos que son insoslayables como es el caso de la energía eléctri­ca, nómina, teléfonos, in­ternet, local, etc.

La reducción en la in­versión publicitaria reper­cute en la facturación de los diarios, de la radio, de la televisión, de la publici­dad exterior, etc.

Y es que si bajan las ven­tas de las empresas tam­bién baja la inversión en publicidad.

En la mayoría de los ca­sos porque el presupuesto de publicidad se establece a partir de un determina­do porcentaje de las ven­tas.

Desde el punto de vista de las agencias el panora­ma es sombrío, incierto y macabro.

Y lo que es peor: no sa­bemos hasta cuándo.

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